En el modo puzzle hay que aprovechar cada resquicio_Weirdbeard Games

Tricky Towers, mágico saber constructivo

Este agosto he luchado contra el calor gracias en parte a un nuevo videojuego indie que me ha tenido bastante pegado a la pantalla. Se trata de Tricky Towers, una reinvención del mítico Tetris con una ambientación de magos empeñados en construir, que añade físicas y diferentes poderes para dotar al clásico de una nueva dimensión.

Las referencias del juego están claras, y es que en ningún momento se intentan ocultar: las piezas (conocidas como tetrominós) son exactamente iguales a las del juego de Alekséi Pázhitnov, pero el estudio Weirdbeard Games ha apostado por la actuación de viento y gravedad como componentes a tener en cuenta para las construcciones que creemos.

Un ejemplo de las opciones en el modo carrera_Weirdbeard Games
Un ejemplo de las opciones en el modo carrera_Weirdbeard Games

Y es que aquí el objetivo no es hacer líneas que se van eliminando, sino que nuestras torres tendrán que cumplir distintos requisitos según cada modo de juego. Por ejemplo, en el modo carrera las construcciones tendrán que resistir lo suficiente para alcanzar una meta en altura antes que los rivales; en el modo supervivencia tendremos que apilar el mayor número posible de piezas evitando que caigan fuera de la zona de construcción; mientras que en el modo puzzle tendremos que encajar el máximo número de piezas posible de entre  las preestablecidas combinándolas como mejor podamos.

En todos los modos, aprender a  jugar pasa por interiorizar cómo la física afecta a los elementos, así como el resto de diferencias respecto a Tetris; como que la colocación de las piezas no está reñida a los segmentos cuadrados en los que se subdividen todas ellas, sino que hay un espacio intermedio que deberemos saber aprovechar. Esto a veces nos llevará a fracasar en nuestro propósito, ya que una vez que las coloquemos mal, las siguientes serán muy difíciles de encajar.

En el modo puzzle hay que aprovechar cada resquicio_Weirdbeard Games
En el modo puzzle hay que aprovechar cada resquicio_Weirdbeard Games

Pero la gran baza de Tricky Towers es la libertad que tenemos para construir formas que a priori parecen imposibles de sujetarse, gracias a elementos introducidos con las magias, que garantizan estabilidades imposibles de realizar sin ellas, como plantas enredaderas que permiten desafiar la gravedad, o plataformas nuevas que podemos colocar y que a veces nos salvan la partida al convertirse en nuevos cimientos más estables.

Por otro lado, en el juego competitivo esas magias se ven contrarrestadas por otras negativas que nos harán la vida imposible, como que nuestras piezas se giren sin control mientras caen, que algunas se conviertan en hielo (imaginaos construir con bloques de hielo cuando hay viento), o cosas imposibles de encajar como que de repente una pieza se convierta en un piano gigante.

Esta torre de 99 piezas es la más alta que he logrado en el modo infinito_Arch&Media
Esta torre de 99 piezas es la más alta que he logrado en el modo infinito_Arch&Media

Nos encontramos con un juego que dentro de unas reglas preestablecidas deja gran margen para la imaginación y para sorprender a nuestros rivales con las construcciones más locas, en un reflejo fantasioso de la realidad de la construcción, ya que también partimos en el mundo real de un conjunto de elementos que tenemos que aprender cómo actúan y saber combinarlos a la perfección. Con todo esto, no quiero que penséis que es un juego que sólo vayamos a disfrutar los arquitectos, porque tiene uno de los modos multijugador más divertidos, pero sí que es muy disfrutable para nosotros construir estructuras imposibles desafiando las leyes que nos rigen en la realidad (ojo, que si jugáis contra vuestros amigos y ganáis mucho puede que os acusen de llevar ventaja).

Como os decía, dominar Tricky Towers es posible si interiorizamos el saber constructivo que se nos impone con sus reglas, así como pasa con la arquitectura y la construcción del mundo físico. Mientras que fuera de las pantallas tenemos que aprender a edificar logrando que nuestros edificios perduren en el tiempo con el mínimo mantenimiento, en Tricky Towers podemos olvidarnos de todo eso, y disfrutar de sus propias reglas constructivas para conseguir presumir de estructuras muy locas que nos permiten evadirnos de la rigidez de la realidad.

 

 

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