La importancia del textil, Gottfried Semper en ‘La Chica Danesa’

“Los edificios tienen huesos y piel, y la prioridad otorgada durante tanto tiempo a su esqueleto no debe hacer olvidar que es su piel la que se expone a la mirada, y que su lógica interna es el soporte de la seducción superficial.”

Luis Fernández-Galiano

Si cambiamos de ropa exponemos nuestra piel de distina forma, y nuestro aspecto afecta a la convención social del vestir, haciéndonos distintos según aquello que nos cubre. Esto es así también para los edificios, ya que desde mediados del siglo XIX y a principios del XX la teoría arquitectónica discurriría por nuevos caminos que derivaron en la creación del concepto de “piel” para los edificios.

Con la publicación en 1851 de Los Cuatro Elementos de la Arquitectura Gottfried Semper establece el primer argumento sobre este aspecto. Entre sus páginas defendió que el origen de la arquitectura se encontraba en el textil, en el hilado de las “paredes” de tela de las tiendas primitivas que resguardaban del entorno. Esta arquitectura primordial, la de tensar tela y delimitar espacios, derivó en otras etapas históricas en los tapices que cubrían la estructura de los edificios. Los tapices, los frescos, o cualquier otro medio pictórico se establecieron como un método para tapar los muros que se encuentran bajo la bella estética sujeta a la primera vista. Cualquier recubrimiento posterior deriva del tapiz, en ese intento de cubrir con ornamento aquello que solo es fuerza y resistencia.

Análisis del textil, Gottfried Semper
Análisis del textil, Gottfried Semper

Estos primeros apuntes de Semper serán propicios para que la relación esqueleto-piel sea un tema central de la arquitectura teórica en los siglos XIX y XX. Gracias al progreso en el metal y el cristal, estas teorías conducirán a un debate sobre el concepto de estructura, que comenzará a considerarse un esqueleto, un elemento exento que se recubre con ornamentos, similares a la piel o al textil. Esto derivará en los aires previos a la modernidad en dos posturas: el respeto por el ornamento y el cuidado de esas pieles; o la exaltación de la estructura y su esqueleto, cuya verdad prevalece por encima de toda decoración.

“la idea de la transfiguración de la estructura y los materiales constructivos a través del revestimiento”

Gottfried Semper

Esta transformación en arquitectura coincide en el tiempo con el cambio que vivió Einar Wegener, coetáneo a estos tiempos del pensar arquitectónico y a cuya vida podemos acercarnos con ‘La Chica Danesa’. Es curioso como al hablar de la crisis de la estructura y la piel podemos relacionar directamente lo visto en la película.

El proceso de cambio de Einar, aquello que agrieta su disfraz de hombre, es precisamente más tela. Las medias, zapatos y vestido que Gerda le pide que se ponga para que le haga de modelo. Vemos claramente como el tacto es el principal medio para que su interior reaccione, sentir esas delicadas telas en su cuerpo y bajo sus dedos reactiva los recuerdos y su pasado enterrado.

El proceso de cambio se inicia con el tacto de la tela
El proceso de cambio se inicia con el tacto de la tela

Así pues la crisis de la piel, el ornamento que cubre la verdadera estructura de Einar/Lily, pone en evidencia lo que subyace en su interior y se mantenía en secreto, su verdad estructural que lo define como persona, y no lo que se ve a primera vista.

El trabajo de Paco Delgado con el vestuario nos sitúa perfectamente en el devenir personal del personaje, en cómo el proceso de cambio se asienta en el textil y nos permite ver también el cambio en la época parisina de la pareja, cuando el florecimiento de Lily coincide con los escenarios y telas más suntuosos.

No obstante la importancia del textil, no hay que dejar de lado otra arquitectura que también está presente en la cinta y que nos acompaña en otros momentos de cambio para el protagonista: la escena en la que delante de un espejo en la ópera Einar no acepta su cuerpo, o también la importancia del cristal a través del cual imita los movimientos de la bailarina en la casa de placer, donde la pequeñez del espacio nos regala momentos de una belleza e intimidad apabullantes.

Belleza, tranquilidad, apoyo mutuo, proceso de cambio y amor; todo esto entretejido con las teorías del textil en la arquitectura, las apariencias del ornamento y la verdad de la estructura interna, convierten a La Chica Danesa en mucho más que una película sobre la vida del primer transexual, para regalarnos todo un suculento espectáculo lleno de argumentos a tratar.

El Museo Horta está en Bruselas, pero en la película nos sitúa perfectamente en el Art Nouveau parisino
El Museo Horta está en Bruselas, pero en la película nos sitúa perfectamente en el Art Nouveau parisino
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Un comentario en “La importancia del textil, Gottfried Semper en ‘La Chica Danesa’

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