‘Skyfall’ + ‘Spectre’, Catarsis arquitectónica

Skyfall (Sam Mendes, 2012) comienza un viaje de dos películas con un renacimiento, con un disparo que aleja a Bond del mundo de los vivos una temporada, desapareciendo y no dejándose ver hasta que el MI6 corre peligro, ejemplificado más concretamente en la figura materna que lo une a la organización: una M. que toma gran parte del protagonismo de la cinta.

La lucha de ambos por enmendar antiguas acciones de ella cobra una gran importancia, ya que inicia un diálogo constante entre pasado y futuro que repercutirá en las dos películas, quedando definido en la primera por dos momentos clave.

Cuando Bond conoce al nuevo Q. discuten ante The Fighting Temeraire, una pintura de Turner que representa cómo un antiguo navío de la batalla de Trafalgar es remolcado por un barco de vapor en su última ruta hacia dique seco. Ante el óleo, lo joven y lo viejo se dan la mano, la conversación y el cuadro hablan de lo inevitable del tiempo. Turner fue partícipe de la revolución industrial, y un antiguo despojo bélico remolcado por un vapor deja su huella en la historia del arte como la lucha contra la máquina y el nuevo orden que impone, que podemos convertir para el caso de Bond en la lucha ante el futuro y la aceptación del mismo.

Bond y Q. ante Turner
Bond y Q. ante Turner

Tanto a James como a M. se les advierte de estar acabados, deben dejar paso a las nuevas generaciones, pero no lo harán sin lucha. Tras la poderosa lectura de M. del poema Ulises de Tennyson, la película se convierte en una huida, una vuelta a los orígenes de James. En ese punto, el nombre Skyfall cobra todo su significado, materializándose en la casa en la que éste creció, entre un entorno desolador a la vez que bello que será escenario del segundo punto crítico de la cinta.

Como canta Adelle al principio de la película: “let the sky fall when it crumbles,we will stand tall and face it all, together at Skyfall”¹ . El edificio que vio crecer a Bond lo es todo en esos momentos; es un entorno alejado del mundo, una vieja construcción de fría piedra y rodeada de niebla que será el último bastión en el que jugar todas las cartas contra su enemigo. La mansión Skyfall cobra un doble papel en la canción y la historia: el cielo cae, es el fin, pero también es el inicio de algo nuevo; es la vivienda de infancia que tocará defender con métodos rudimentarios, y que a pesar de todo quedará destruida, un lugar donde confluyen miedos, pasado y futuro.

Ante esta situación, aparece también el papel de otro pintor, que se enfrenta a Turner. Cuando Silva (el villano) se aleja de la mansión en llamas, el fuego y la iluminación al fondo enmarcan una ruina tal y como hace Abbey in the oak forest de Friedrich. Su papel en la historia del arte es diametralmente opuesto al de Turner, ya que Friedrich pintaba entornos naturales que se enfrentaban a las creaciones del hombre, o que simplemente sobrecogían por su belleza. De esta forma, los dos apuntes artísticos e históricos de la cinta generan un tira y afloja entre la aceptación y el rechazo de la máquina, así como toda la película juega entre el pasado y el futuro.

La mansión Skyfall y su reflejo en Friedrich
La mansión Skyfall y su reflejo en Friedrich

Se producirá tras este homenaje al segundo cuadro una rotura en la historia del personaje de Bond. A veces, hay luchas que a pesar de todo nuestro esfuerzo no resultan como deseamos. La muerte de M, la figura de la madre, es el punto y aparte de la película que garantiza que el personaje renace por completo, al aceptar que a pesar de haber luchado se ha perdido todo.

Toda la vorágine de acontecimientos de la película de 2012 repercute en Spectre (Sam Mendes, 2015). La última iteración del espía comienza en las alturas, poniendo al personaje por encima de la calle y de la gente; ya pasaba en Skyfall, pero se cambia el paisaje de Estambul por México, en el Día de Muertos, haciendo que James esté por encima de eso. Se establece aquí una conexión con cierto pistolero de Stephen King, de iguales ojos azules que Craig, y de igual porvenir: la muerte persigue a Bond, pero no para él; ésta viaja a su alrededor acabando con sus allegados pero no le afecta, y las azoteas lo atestiguan, separándolo de los esqueletos que deja a ras de suelo.

Bond por encima de la muerte
Bond por encima de la muerte

Durante Spectre se continúa el mensaje de contienda entre pasado y futuro centrado en la importancia de los sucesos lejanos que vuelven para atormentar y a la vez guiar. La película agrupa a los villanos de las cuatro de Craig en un objetivo común: eliminar por completo al servicio de espionaje del MI6 para conseguir una nueva organización global que controle toda la información mundial y de la que la cinta recibe el nombre.

El punto final de la aventura, en el puente de Westminster, retoma la constante de ambas películas ejemplificada ahora en la división que genera el Támesis entre la arquitectura de las dos orillas. Ante la antigua sede del MI6, art decó, se alza el nuevo edificio de la CNS (la organización en la que se convierte Spectre), que a pesar de haber sido generado por ordenador exteriormente, tiene los interiores del London City Hall de Norman Foster, enmarcándose en la construcción High-tech. La contienda entre Turner y Friedrich se traduce ahora en estos dos edificios, y la lucha sentimental de Bond se sitúa en el centro de ambos.

Con su arma apuntando a su rival, y el MI6 destruido como recuerdo de cómo tuvo que quemar su casa hasta los cimientos, se produce una catarsis que cambiará el futuro de Bond. Si en las cuatro películas de Craig le hemos visto perder a todas las mujeres que le importaban, la influencia de los edificios y personas que ha ido perdiendo en su vida acaba por hacer que su perspectiva ante la misma cobre una nueva dimensión. Es en Westminster, el puente entre dos momentos, donde decide poner punto y final a los sucesos que lo han atormentado, juntar de nuevo los pedazos en los que se ha roto su alma, perdida en errores del pasado, y caminar hacia el futuro de la mano de una compañera a la que no está dispuesto a renunciar.

De la ruina se genera un nuevo futuro
De la ruina se genera un nuevo futuro

¹ Deja el cielo caer cuando se desmorona, resistiremos y nos enfrentaremos a todo, juntos en Skyfall

Anuncios

Un comentario en “‘Skyfall’ + ‘Spectre’, Catarsis arquitectónica

  1. Pingback: Arch&Media, un año de arquitectura audiovisual – Arch&Media

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s