Elogio de la elipsis en ‘The man from U.N.C.L.E’

Hubo un tiempo en que un viaje a Roma suponía para el estudiante de arquitectura un peldaño necesario en su aprendizaje. La construcción y arte clásicos que ahora podemos ver en la comodidad de nuestras casas eran un destino soñado que llamaba desde su merecido trono.

Esta es la excusa perfecta para que Illya Kuryakin visite la ciudad en ‘Operación U.N.C.L.E.’ (The man from U.N.C.L.E. Guy Ritchie, 2015). Espía de la KGB en los años 60, su tapadera es la de un arquitecto que desea bañarse en esa luz especial que desprende la ciudad eterna. Sin desvelar mayores hechos de la trama (cuando analicemos cine en el blog, ésta va a ser un mero telón de fondo), allí debe llevar a cabo una misión junto a un agente de la CIA para evitar un desastre de escala mundial.

De esta premisa parte Guy Ritchie para presentarnos su Roma y usarla como escenario para su historia: unas pinceladas que chocan con la típica imagen que se nos ofrece en las películas. No es una ciudad de postal, sino un compendio de pequeños detalles de construcciones y espacios urbanos que nos sitúan en un ambiente que no nos satura con imágenes constantes del Vaticano o el Coliseo, de los que solo se vislumbra algún ligero detalle.

Piazza Spagna

Y así, la forma de tratar la ciudad nos sirve para enfatizar la manera general en que trabaja la cinta, donde la información nos llega directamente relacionada con las cualidades del espacio y de sus materiales, apareciendo y desapareciendo al ritmo que marcan los planos. Podríamos hablar de este fenómeno general de la película desde dos frentes: elipsis visual y elipsis acústica.

Por un lado, la banda sonora y los sonidos se silencian varias veces por el efecto de muros, ventanas y puertas. Cuando la cámara está en el lado contrario al que se suceden los hechos, los sonidos nos llegan distorsionados o simplemente se apagan; si el oído de la cámara no está en el punto espacial en que se producen los sonidos, ¿por qué habríamos de percibirlo?
Esto es un gran acierto, y juega varios momentos con el audio de la película, con la música que hace acto de presencia cuando determinadas acciones la sitúan en un entorno concreto o cuando no podemos escuchar conversaciones en las que no estamos presentes.

Por el otro, la elipsis visual que bebe del comic avanza la acción partiendo imágenes y acortando escenas que podrían hacerse eternas y aún así no aportar nada. Tanto la investigación del almacén como el asalto a la isla se suceden así con viñetas y cambios de plano constantes, que describen el espacio arquitectónico desde varios puntos de vista simultáneos y obviando acciones como explosiones o gritos que poco aportarían. En ambos casos la acción termina con dos cámaras que recorren el espacio con ritmo y enfoque distinto pero que confluyen en un mismo foco final, generando una distorsión espacial que acaba de situarnos.

Elipsis3Cabe destacar la poca importancia que mediante estos recursos se le da a la muerte. En toda película de acción hay una fuerte presencia de muerte en su metraje, pero igual que ésta no es una película de acción al uso, tampoco lo son las muertes que se nos presentan. Los sonidos relacionados con la muerte y la acción desenfrenada se obvian, aceptando la muerte como acción necesaria para el desarrollo de la trama, pero restándole importancia. Se hace uso de algunos disparos y gritos, pero se silencia o se camufla el sufrimiento personal, evitando que sea un objetivo, sino un medio para que la cinta avance.

Estamos saturados de información y, a veces, eliminar inputs que no nos interesan es necesario para seguir adelante y prestar atención a lo que de verdad importa. Con esta premisa la película habla del control del mundo; amparándose en la sombra de la Guerra Fría, Guy Ritchie convierte la atmósfera de los años 60 en un trabajo de control del espacio y su ambiente, y para tal fin, sus elipsis aportan fuerza al conjunto. Al prescindir de aquello que podría distraernos  se mantiene la tensión en la cinta, una vibración en el aire que nos va conduciendo al final, y que a veces sutil, otras más evidente, aparece y desaparece con los gestos de sus personajes y cualidades de su arquitectura.

 

Figura 1. Gaby (Alicia Vikander) Illya (Armie Hammer) y Napoleon (Henry Cavill) en la Piazza di Spagna. Recuperada de https://www.google.es/

Figura 2. Fotograma. Recuperada de https://www.youtube.com/

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Un comentario en “Elogio de la elipsis en ‘The man from U.N.C.L.E’

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